Ocaso

Aquí te espero,
con la sal, el queso y el pan.
Unas velas encendidas,
un televisor expectante.

Como si fuera una cena romántica.
Como si hubiera una conversación por continuar.
Como si una serie nos aguardara en pantalla
y nos mirara abrazados.

Como si la sal no escociera en los ojos.
Como si el queso no agriara.
Como si el pan no endureciera.

Como si las velas no se volvieran incendiarias
con la ira, con la espera, con la incertidumbre....
Como si nunca se consumieran.




Vino y Café

No soy de vinos. No soy de ellos.
No sé beberlos o cuándo beberlos;
ni los tipos o los olores.

Tomo pulque de vez en cuando y olvido.
Tomo tequila y recuerdo...
Bebo cerveza y engordo felizmente
pensando
en lo que olvido y en lo que recuerdo.

Tampoco sé de ti
mientras sigues fumando en esa esquina,
entre el milagro y la mentira,
dándome más recuerdos a beber
para olvidar.

Tomaré un café con la resaca venidera.
Tampoco soy de cafés
y beberlos es mala idea para un cuerpo seco.
Pero me gusta su aroma
disfruto su aroma.
Me recuerda unas mañanas que no han sucedido
unos hombros desnudos bajo un cabello suelto.

Beberé el café y olvidaré al vino...
Me da espejismos y temblores.
Me hace beberte y olerte
y eso no es bueno para un cuerpo seco.