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Algo en los miércoles

Te amé los martes
cuando el calor no era para tanto
cuando tus cabellos se encrespaban
por la estática en el aire
y yo jugaba con ellos 
hasta ponerlos en su lugar

Te amé en plenilunio
aunque yo prefiero 
la luna menguante, fragmentada
y nostálgica.
Te amé cuando la luz plena 
brillaba cristal en tus ojos

Te amé cuando nadie te miraba
y cuando miraba lo que mirabas
amé lo que mirabas
miré, con cierta temeridad
a donde tú mirabas

Los lunes me amaste tú 
callada como el brote indoloro
de una espinita de pochote
o el costillar silente 
de un girasol mecido al tiempo
o el manto de ceniza 
del volcán adormecido
bostezando indeciso al amanecer

Los domingos descansé de ti
diría que fui a misa
pero mis rezos no tienen voz
diría que salí a recorrer el mundo
pero soy más de acurrucarme en casa.
Diría que dormí hasta tarde
pero los domingos no

Los miércoles no
ningún miércoles, no.
Algo tengo con los miércoles…
no lo sé 

Te amé los martes, te digo
en penumbra por las calles
en el tizne de la zafra
en el canto despierto de las aves...
solo los martes, te digo
y algunos jueves

Cayó la tarde

Entonces
de viento se hizo su vestido

De polen y pistilo
de sueño ámbar
de recuerdo amarillo 

Sus brazos alcanzaron
cálidos
este cuello mío 

Se colgó en un abrazo
de sílfide de olvido

Y entonces aquí lloré 
amor mío
carámbanos de hielo
de viento 
de viaje etéreo 
de confín yerto
y de puerto
sin un arribo


Hora de dormir II

Así quiero saber de ti
sabiendo que nada he sabido
asido al mutismo
antes de dormir

Quiero saber de ti como 
cuando los ramajes se enteran
que vendrán los frutos: 
los mangos que se anuncian en abril
las ciruelas que caen en agosto 

Quiero saber de ti como 
sabe un metal crear una chispa
tan etérea y tan fugaz
al espectral paso del magnetismo

No quiero saber la obviedad
lo axiomático de tus respiros
lo embelesante de tus poros
la paz imperecedera

Quiero saber de ti como 
sabe la abeja de la existencia 
de un dulce néctar
en la lejanía 
así como se eriza el cabello
en la cercanía del relámpago
como se agita el agua, inquieta
cuando ruge la entraña de la tierra
o como se forja una sonrisa
cuando se viene un recuerdo
mientras otro se queda dormido

Quiero saber de ti
así como un lánguido rio presiente
que llegará una crecida
como sabe el canto de las aves
que pronto llegará la luz del día
así como una piel olvidada se eriza
por la vecindad de unos labios



Hora de dormir

Vivo aquí anclado
al mutismo
y la ceguera

Una caja transparente 
sin llave
y sin rimas

Tengo mejores poemas 
que éste
lo juro
lo digo sin presumir

Como aquel
donde tanto deseaba saber
cual filósofo 
que nada sabe

De tanto desear obtuve 
medio poema
una caja transparente 
sin llave 
mutismo
y ceguera

Tiré mi ancla y terminé yendo
solo 
a dormir



Dilaciones

He tardado
lo que ha tardado un cetáceo 
en respirar 
y como he tardado
lo que ha tardado
el maíz en germinar
y lo que toma a la sandía 
enrojecer
el viento se ha marchado 
a un vientre de rocas
distinto, agrietado 
por donde renacerá

Entre ellas (las rocas)
el agua ha tardado
lo que tarda su vida en ciclar
y entre su bruma
no ha quedado más que ver
al mundo macerarse 
en migraciones
porque he tardado
lo que ha tardado 
una vuelta de rueca
en crear progreso

Y he tardado lo que tarda 
un suspiro
en alcanzar
en otoñal rezago
una sombra alargada
que no admite dilaciones
somnolencias ni recesos

He tardado en verter
el manojo de amoríos 
en la cuna de las divergencias
y como he tardado
lo que tarda una cigarra en volver
he cantado como ellas
esperando la tormenta
que ha tardado
lo que ha tardado
el fondo de mi pecho 
en volver a latir



Despedida bajo la lluvia

El agua que me cubre
se perderá entre las llagas
de la piel del mundo
entre la sed del mundo 
por una estría maternal

Así perdí tu desnudez de roca de río
tulipán de rubor furioso
tulipán altivo
que perdí en verano...
pero bebí tu vino, sí, 
pero salé tu vientre

El agua que nos cubre
trae tanta memoria 
que no ayuda al camino.
Tanta memoria
de indigente dolido
en ciudad estriada
en ciudad sedienta... 
tanta memoria
que no gesta exploradores

Allí perdí tu rostro 
de vendaval frío
pero bebí sin recuerdos, sí,
pero besé tu frente

Acaricié muslos de olivo
en noches ausentes
y eran tus muslos de olivo.
Y perdí tus manos de mármol 
cortado y labrado
y el cabello de anclaje desatado
de anclaje hundido
de barco varado...
pero seguí escribiendo, sí,
y allí seguí acariciando

El agua que nos cubre
nos borrará el llanto 
el cabello en amasijo
la rigidez de dedos mojados
los cuerpos que se secan 
demasiado rápido 

El agua nos cubre
y arrastrará 
por las estrías del mundo
el mundo sediento
el mundo anegado
donde perdí tu mirada 
que estaba fija
hacia la mirada mía 
pero mordí tus labios, sí,
pero llegó el diluvio



Depuración

Qué tan de a poco te fugas
de estos letárgicos poros
que te exhalan…
no te pienso, no
es solo inquietante 
cómo te apareces por las noches
entre las grietas del techo
en la penumbra
a tientas
en las sombras tras las cortinas
estáticas 
en el calor que se trasmina
y el sudor en mi cara

Analogía de un sendero de viento
que encara a la lluvia…
no te pienso, no
es solo la sequía 
es solo que aún percibo en la nariz
en la punta
cuando estás cerca
y me giro sin buscar
y tan de a poco
te sigo exhalando



Un día común con Descartes

Pienso
Hago un café 
Sacudo las lagañas
Sacudo las cobijas 
Me baño y recuerdo 
Según el día, lloro
o me río 
o me pierdo 
en el ruido
del agua cayendo

Corro
Manejo
Bebo agua y repruebo
A veces aprendo 
Si como es bueno
Si sonrío es bueno
Si hablo es raro
Luego me canso
Luego, entonces, existo



Asuntos pendientes

Y una tarde
una de mucho calor
mientras laves los trastes
y te rías pensando 
por qué los gatos parecen duendes
pensarás en algún viejo amor

Y una noche
una de mucho vacío
con sábanas frías
con cuerpos fríos
recordarás unos labios apretados
y en pecho, acelerados latidos

Y un amanecer
uno de mucho alarde
tendrás la inquietud por saber
(como todos lo deseamos alguna vez)
qué tan tarde 
puede ser algo tarde

Y en un mensaje
uno sin asunto
legarás palabras para responder
si acaso 
lo concebido muerto podría
en otra tarde
en otra noche
en otro amanecer... haber vivido

Eso 
yo también
me lo pregunto



Atemporal

Estoy bebiendo el agua de hace días 
en la botella de hace meses.
La bebo hace segundos 
y la sed de horas no se calma.

Tibia el agua como el rumor 
de que la primavera viene
en contadas semanas de jacarandas.

Calma el agua como la calma
de los lustros de paz entre las guerras.

Beso el agua fluente, de hace ayeres
laminar en su dualidad
agua y hoguera.
Me consumen las llamas de llamar
despejar dudas que acopio... y querer
como quieren, lo recuerdo, 
las infancias en su fuero…

Las preguntas que guardo en las repisas 
fluyen en una biblioteca milenaria 
y me aturden y agobian cual cascada. 
Guardo más cuestiones y
la cobardía de hace atardeceres
me remuerde los residuos 
de las inexpresas ganas.

Y así soy un instante que recuerda instantes.
Y un lapso que busca futuros.

Y otro nimio instante que se comparte
como un atardecer cayendo en gotera.

Beso el agua que me queda 
cual si fueran unos labios pendientes
cual si fueran horas pertinentes
cual si fuera la vida de siglos que 
en milésimas de algo atemporal
en aquellos labios me espera.



Alquimia

Me gusta el tácito idioma que tú hablas
que no el mismo que hablan todos.
No aquél 
que entienden otros.

Éste me respira y exhala
como cápsulas de latidos
y en los latidos resuena
y reverbera en los oídos...
me llama entre las venas.

Me gusta cómo brota de tus labios
tus inquietos labios
y me dice que allí (y solo allí)
hay una habitación,
que puedo tomar en renta
con un ventanal de cálida luz 
una mesita y un futón… 
un libro y un incienso. 
Tu idioma en el tapiz 
de las paredes.

Me gusta cómo se entreteje en palabras
fugaces y pícaras
me toma desprevenido con ellas 
y ataca mi ingenuidad
se retira en una charla nubosa
y se ríe de mí, y mi intento
de hablar tu mismo idioma un momento 
solo un momento...
y ese momento, me gusta.

Me gusta tu idioma, 
que salta de tus ojos perspicaces
me ata y me dice "quédate allí, quieto"
y prepara una obra efímera
de actores improvisados
tras telones que no tienen 
ataduras.

Y no sé qué esperar, y vivo expectante
y me corren chorros de vida
mientras espero. Y vivo expectante
Y espero y espero. Y me gusta.

Ese idioma tuyo
tácito y sutil, me gusta. 
Lo extraño cuando no lo tengo 
y le busco, como a la piedra filosofal 
de una arcana ciencia que resuelve, 
cuando la vida despierta,
todos los enigmas.



Horizonte de eventos

Deja de vestirte 
como lo hace la primavera
por favor.

Deja de oírte como un arrullo
deja de traer, en ti, el calor
deja los arroyos, las oleadas,
los salvajes murmullos que apenas escucho
y quiero escuchar y dedicarles 
más murmullos de atención 

Deja los sabores dulces
por favor.
Déjalos en casa, 
en los postres que preparas,
en el ocio de la tarde
en el sesgo de un día vacío 

Deja de llenar entrelíneas
y borra párrafos alternos.

Deja de llamarte como los testamentos
como las afirmaciones 
como lo que me calma
como lo que me acopla 
como lo que me falta 
como lo que me arropa




Valeriana

No vendrás con la noche
ni con los sueños...

Tu insomnio te hará tomar un té
valeriana seguramente 
y sin azúcar

Lo beberás en una taza 
o en un jarro colorido
que dejarás vacío en la tarja 
para un después,
otro momento

Te envolverás en una manta que pesa tanto 
como un gato o un conejo.
Una manta que aplastará tu cuerpo 
para imitar un abrazo, contra la cama 

Si todo sale bien, dormirás 
en un descanso que tus ojos
verbigracia de lo divino
agradecerán

Desconozco 
lo que pasará entre tus cabellos entonces 
y, en gran certeza, 
no lo sabré de tus labios, 
ni de tus letras, ni dibujos.
Ni de esos pequeños ademanes que haces
cuando te emociona decir 
que has tomado una decisión.

La almohada tampoco lo sabrá

No vendrás con palabras sabias 
con frases rebuscadas 
amables
afables 
de negación 
de: perdón, hoy no. No puedo.
Tal vez después.
Tal vez...

Ni con la noche
ni con los sueños 
ni con palabras sabias...

No vendrás... 

Descansa
Duerme bien



Aquí

Estás aquí y lo entiendes
yo no estoy
mas quisiera estarlo

Soy un envío
    ya no el mensajero

Llega tú a tu otro lado
al lado que te espera
    vacío de ti

Ve con la gracia que te ensalza
        ve
aquí quedo...
        hazme sonreír

Ve a donde apenas rozo tu memoria 
donde la mía será niebla 
y deja de estar aquí...

Aunque lo entiendes
me entiendes 
    y estás aquí 

Deja este cuerpo vacío de ti
y llena de ti 
otra historia 
otras páginas 
no temas vaciarme así 

Entre las olvidadas bendiciones
y al repaso de mis hojas
a este libro de vida le falta solo 
el vertiginoso miedo
                de saberte feliz






Se hace tarde

Nos vamos abandonando 
una palabra menos a cada mensaje;
la tinta menor
del mayor recuerdo 

No quiero irme 
        ¿Quieres tú alejarte?

Nos queremos sentados frente a frente
en un desayuno
dos platos con frutas
        café... pan...

De ese café que no es dulce en demasía
no te harta,
y está caliente, caliente sin quemar

No amarga la boca

De ese café 
que no se acaba nunca...
¿existe?

Miro el fondo de una taza imaginaria 
sostenida entre dedos cansados.
No quiero que se vacíe 

Nos queremos sin palabras 
¿quién las necesita?

No quiero alzar la mirada
¿debo? 
No estoy listo, 
                        nadie lo está,
para la ausencia



Ansias

Me recuerdas a las noches de mis ansias.
La cama rota, la noche húmeda. El abandono.
Las trabas de angustia.

Mismas ansias que devoran a un anciano
que mira impaciente y de frente a la muerte
y el holocausto de neuronas, mares de recuerdos
vueltos mares de vacío.

Me recuerdas a mí, fragmentos de mí.
Rescoldos del fuego mismo.

Me recuerdas a un rostro al cobijo de mi mano.
Mis manos, ambas,
marcadas de risa y vehementes nervios.
Premura y miedo; 
residuos de pasión y cobardía. 

Me recuerdas al candor de las flores en el jardín,
flores en solaz verano,
mordaz calor para mi intrínseco frío.
Intrínseco y prolífico de ansias
y escasos, muy escasos, encuentros.

Entre esas flores ocultabas el rostro
y te buscaba…
huías...
entretejiendo los ínfimos rumores que me gobiernan.

Y así, huyendo, levantabas el mismo polvo 
que abrazaba yo a distinto tiempo, 
quimera de tu cuerpo.
El estigma por nuestros tiempos.

No miento, sé que no podría.
Me recuerdas que la mentira me corre en la sonrisa
y fluye blanda en la mirada. 
Me delata,
como delata la noche al pensamiento,
y el aura de sentidos.
La noche que siento. La noche tuya,
semblante de único albedrío.

Me recuerdas a la estela de mis ansias
dónde sabes a mí, y te bendigo.
Mismas ansias que anegan a un niño por vivir.
Las mismas con que hoy te necesito.



Nota mental

La línea de tu cuello estaba al descubierto. 
Dedícale tu sangre agolpada a alguien más, 
eres el anhelo de alguien más 
eres el cuerpo de otro más.

A mi déjame el legajo de 'hubieras'
las minucias del respeto
lo correcto siempre, lo correcto para tanto
y cualquier efecto.

Destapa tus hombros y deja que los bese
no yo, no quiero. Quise.
Deja que los bese quien mantiene tu ego.
No debo saberlo.

A mi déjame la paz.
Déjame seguir.
Busco la finura entre mis 'hubieras'
lo patéticamente correcto 
y un tácito jamás.



Herrumbre

Mírame, hecho e inconcluso,
es mi última visita
la herrumbre me abraza.

Mírame en sepia
y huele la humedad que me embarga.

Tú estás allí, mírame. 
Hazlo mientras pasas
mientras eres el rocío matutino 
una barca en mar verde
una barca sobre hierba sutil
tendiendo el gélido manto
de la mañana en curso.

Allí estoy yo, sombra,
sin color de ocaso
sin arrebol... mírame 
me oculto ya… 
tú naces.
 
Cantaría un romance
y en éste grabaría el nombre
con que navegas...
pero me voy
mi tiempo no basta.
La herrumbre 
-ya lo he dicho-
me abraza.



Un camino corto

¿Recorrerás conmigo el camino?
Tengo pasos que no se escuchan
y mis ojos guardan distancias que te miran
creciendo, huyendo, riendo. Mía.

Camina a mi lado, hay mucho espacio.
Suelo caminar detrás, expectante.
Ahora quiero sentir un brazo en mi brazo
o una mano en mi mano.
Un disturbio en el viento 
que se curve entre nosotros
al tiempo que nos respira.

Desprende conmigo el atavismo.
No somos los de antes,
los que de antaño nos miran.
Seamos nuestros.

¿Andarás conmigo sin la prisa que bordea?
Todo pasa rápido y yo me detengo.
Quiero diluir el odio y arrepentimiento 
en la trascendencia.
Quiero la certeza. Quiero llorar ausencias.
Hallar el júbilo al unir el pecho a otro pecho.
Quiero recostar mi existencia
inclinado hacia la tuya.

¿Caminarás conmigo bajo sol o lluvia? 
¿descalzos?
¿con guijarros sempiternos?
El camino es corto, muy corto. 
Camina conmigo.
Caminemos lento.



Ventana

Mira que somos como esas dos gotas
que corren bajando una ventana
en una tarde de lluvia veraniega.

Somos el resultado de transiciones
cambios milenarios (lo repetitivo) 
calor, humedad, gravedad, presión…

Mira que a veces te persigo y otras 
tú me sigues… y empujas y alientas
y me llamas y germinas y terminas
y me arrastras.

Mira que no sabría hacer sin ti
ni ser sin ti.
Y eso no lo sé 
hasta que te vuelvo a hallar
en una tarde de lluvia veraniega 
bajando conmigo una ventana
devorándonos la vida
y la eternidad
a través de un cristal.