Vigilia

Con las manos arrastrando
voy arando esta tierra
y en cada surco siembro
un augurio y una promesa.

Me filtro entre la aridez
y la preño de vida.
Tocaré el resplandor que quede
cuando el sudor
haya cubierto la frente
y la boca reseca
y el cuerpo fatigado
y la noche enrarecida
me digan
que debo ser guardián y manto.
Lamer la sal.
Sanar heridas.

Con los pies arrastrando
me acurruco.
Acaricio el fértil vientre
de mi verdad
y sueño con ser eterno
en el anhelo de quererla.

Desmorono ideas e irrigo el otoño.
Moriré mientras esta tierra florece.
Moriré entre las plantas.
Besaré las semillas.
La añoranza de lo incierto.
Las raíces que se encarnan.