Tal vez
de frente en una callesea para ti una sombra desconocida.
Tal vez despeine tu fleco
con una danza sigilosa
apenas tangible.
Tal vez camine
apegado a la orilla
pateando piedras del camino.
Quizás algunas rueden a tus pies
y rueguen, en lo menos, un desprecio.
Quizás entre los surcos de la tierra
vuelvan, avergonzadas, a rodar.
Tal vez
me vuelva la partícula
de una piel, desprendida.
Un poema más
que pase por tu vida
y en ella tome refugio.
Tal vez sólo siga una línea recta
y, tras muchos soles,
en nuevos versos
te vuelva a encontrar.