Benditas la noches perdidas en la hojarasca,
el diáfano viento en manto por tu cuerpoy el aura de cristales.
Benditas la pieles,
las sales,
la canela y la madrugada.
El sabor inevitable de tus labios
al humedecerlos.
El lienzo que tomo
cuando cae la noche
y mis huellas se empapan.
El lienzo que acepta trazos imprecisos
por quererlos.
El frío,
el frío bendito que aproxima.
La plata en la piel de plata
que se confina amante.
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