Ése sería yo
si la arena
en la ventisca
no me
hubiera consumido.
Aún ímprobo
guerrero
de ajada
misericordia…
sería yo en
la terquedad
en la
persistencia.
En la
nocturna hoguera
y su
consumada visión.
Traería yo
una carreta llena
de salvia y enojos
hinojos y
arrojos
frutos
improbables. Resequedades.
Mordidas. Sabores
etéreos.
Sería yo
tomado de una brisa
en brazo.
Tomado de un
abrazo
y de una
blusa.
Tomado de lo
que sería
aquel yo
si la arena
en la ventisca
fuera la
misma para todos.