Ven

El amor se esconde entre dos crestas de ola
que chocan entre sí.
Ven, sígueme a mirarlas:
cómo se lavan y se funden con violencia
y se reducen ambas a la paz.
 
El amor es la espuma residual
la quietud mansa
la ensoñación de lo que vendrá.
 
El amor está entre mares,
perdido.
Pequeños mares que crecen en océanos,
que ahogan y demandan tormentas
embravecidas, beligerantes.
 
Ven, sígueme a desnudarles
con el paso del viento...
“Soy solo agua” parecen decir,
y emanan virtud y gracia
en su vaivén.
 
Y allí muere el cuerpo
por la sal que le invade.
Y un náufrago se niega
a dejar de beber.
Nada y sonríe rebosante de fatalidad
entre predadoras mareas...
se deja arrastrar.
El amor se encuentra allí:
umbral entre muerte venidera
y venidero renacer.
 
Ven, sígueme en camino a morir...
después habrá calma.
Luego podremos desayunar.



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