Deja de vestirte
como lo hace la primavera
por favor.
Deja de oírte como un arrullo
deja de traer, en ti, el calor
deja los arroyos, las oleadas,
los salvajes murmullos que apenas escucho
y quiero escuchar y dedicarles
más murmullos de atención
Deja los sabores dulces
por favor.
Déjalos en casa,
en los postres que preparas,
en el ocio de la tarde
en el sesgo de un día vacío
Deja de llenar entrelíneas
y borra párrafos alternos.
Deja de llamarte como los testamentos
como las afirmaciones
como lo que me calma
como lo que me acopla
como lo que me falta
como lo que me arropa

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