Despedida bajo la lluvia

El agua que me cubre
se perderá entre las llagas
de la piel del mundo
entre la sed del mundo 
por una estría maternal

Así perdí tu desnudez de roca de río
tulipán de rubor furioso
tulipán altivo
que perdí en verano...
pero bebí tu vino, sí, 
pero salé tu vientre

El agua que nos cubre
trae tanta memoria 
que no ayuda al camino.
Tanta memoria
de indigente dolido
en ciudad estriada
en ciudad sedienta... 
tanta memoria
que no gesta exploradores

Allí perdí tu rostro 
de vendaval frío
pero bebí sin recuerdos, sí,
pero besé tu frente

Acaricié muslos de olivo
en noches ausentes
y eran tus muslos de olivo.
Y perdí tus manos de mármol 
cortado y labrado
y el cabello de anclaje desatado
de anclaje hundido
de barco varado...
pero seguí escribiendo, sí,
y allí seguí acariciando

El agua que nos cubre
nos borrará el llanto 
el cabello en amasijo
la rigidez de dedos mojados
los cuerpos que se secan 
demasiado rápido 

El agua nos cubre
y arrastrará 
por las estrías del mundo
el mundo sediento
el mundo anegado
donde perdí tu mirada 
que estaba fija
hacia la mirada mía 
pero mordí tus labios, sí,
pero llegó el diluvio



Depuración

Qué tan de a poco te fugas
de estos letárgicos poros
que te exhalan…
no te pienso, no
es solo inquietante 
cómo te apareces por las noches
entre las grietas del techo
en la penumbra
a tientas
en las sombras tras las cortinas
estáticas 
en el calor que se trasmina
y el sudor en mi cara

Analogía de un sendero de viento
que encara a la lluvia…
no te pienso, no
es solo la sequía 
es solo que aún percibo en la nariz
en la punta
cuando estás cerca
y me giro sin buscar
y tan de a poco
te sigo exhalando



Quiesencia

Quedo abrazado de estas sábanas
de un tic tac eterno 
retumbando a lo lejos
de los hilos de aroma
que se desvanecen
del amor deshecho
y un semblante quieto

Quedo en silencios que a la postre
te estarán olvidando
y a tus risas consigo

Quedo testigo
de unos restos de sapiencia
gritos en la aurora
que predican tu nombre

Abrazo más fuerte
tu impresencia en la cama
el lugar en que nunca estuviste
el aroma que jamás dejaste
la nimiedad del amor callado

Quedo con besos que no son besos
y te revisten nívea
y el tic tac eterno
despreciable
que a la postre
se estará olvidando 
de ti
y mis restos consigo



Un día común con Descartes

Pienso
Hago un café 
Sacudo las lagañas
Sacudo las cobijas 
Me baño y recuerdo 
Según el día, lloro
o me río 
o me pierdo 
en el ruido
del agua cayendo

Corro
Manejo
Bebo agua y repruebo
A veces aprendo 
Si como es bueno
Si sonrío es bueno
Si hablo es raro
Luego me canso
Luego, entonces, existo



Hojas muertas

¿Qué queda bajo esta cama de hojas muertas?
¿cenizas de ancestros?
¿historial de latidos?

Hay lodo bajo esta cama de hojas secas
hay lodo de la pasada lluvia
de ayer jueves
ayer, que hacía frío
Ayer que el estruendo de tormenta me llamaba

Hay sonoras risas de una infancia.
La caída de una hamaca
la primera bicicleta
el aroma de los mangos y granadas

¿Qué queda bajo esta cama de cabellos de árbol?
cabellos que se pudren y nutren
cabellos que renacerán, quizás mañana
mañana sábado, temprano
sábado de desayuno en familia
de dormir hasta tarde
de música y quehaceres

¿Qué queda bajo este molde de tierra y hojas?
Hojas secas
hojas muertas
cuerpo compostado
molde de tierra que me abraza
¿Qué queda?
No… no quedo yo… ya no



Asuntos pendientes

Y una tarde
una de mucho calor
mientras laves los trastes
y te rías pensando 
por qué los gatos parecen duendes
pensarás en algún viejo amor

Y una noche
una de mucho vacío
con sábanas frías
con cuerpos fríos
recordarás unos labios apretados
y en pecho, acelerados latidos

Y un amanecer
uno de mucho alarde
tendrás la inquietud por saber
(como todos lo deseamos alguna vez)
qué tan tarde 
puede ser algo tarde

Y en un mensaje
uno sin asunto
legarás palabras para responder
si acaso 
lo concebido muerto podría
en otra tarde
en otra noche
en otro amanecer... haber vivido

Eso 
yo también
me lo pregunto



Atemporal

Estoy bebiendo el agua de hace días 
en la botella de hace meses.
La bebo hace segundos 
y la sed de horas no se calma.

Tibia el agua como el rumor 
de que la primavera viene
en contadas semanas de jacarandas.

Calma el agua como la calma
de los lustros de paz entre las guerras.

Beso el agua fluente, de hace ayeres
laminar en su dualidad
agua y hoguera.
Me consumen las llamas de llamar
despejar dudas que acopio... y querer
como quieren, lo recuerdo, 
las infancias en su fuero…

Las preguntas que guardo en las repisas 
fluyen en una biblioteca milenaria 
y me aturden y agobian cual cascada. 
Guardo más cuestiones y
la cobardía de hace atardeceres
me remuerde los residuos 
de las inexpresas ganas.

Y así soy un instante que recuerda instantes.
Y un lapso que busca futuros.

Y otro nimio instante que se comparte
como un atardecer cayendo en gotera.

Beso el agua que me queda 
cual si fueran unos labios pendientes
cual si fueran horas pertinentes
cual si fuera la vida de siglos que 
en milésimas de algo atemporal
en aquellos labios me espera.