Alquimia

Me gusta el tácito idioma que tú hablas
que no el mismo que hablan todos.
No aquél 
que entienden otros.

Éste me respira y exhala
como cápsulas de latidos
y en los latidos resuena
y reverbera en los oídos...
me llama entre las venas.

Me gusta cómo brota de tus labios
tus inquietos labios
y me dice que allí (y solo allí)
hay una habitación,
que puedo tomar en renta
con un ventanal de cálida luz 
una mesita y un futón… 
un libro y un incienso. 
Tu idioma en el tapiz 
de las paredes.

Me gusta cómo se entreteje en palabras
fugaces y pícaras
me toma desprevenido con ellas 
y ataca mi ingenuidad
se retira en una charla nubosa
y se ríe de mí, y mi intento
de hablar tu mismo idioma un momento 
solo un momento...
y ese momento, me gusta.

Me gusta tu idioma, 
que salta de tus ojos perspicaces
me ata y me dice "quédate allí, quieto"
y prepara una obra efímera
de actores improvisados
tras telones que no tienen 
ataduras.

Y no sé qué esperar, y vivo expectante
y me corren chorros de vida
mientras espero. Y vivo expectante
Y espero y espero. Y me gusta.

Ese idioma tuyo
tácito y sutil, me gusta. 
Lo extraño cuando no lo tengo 
y le busco, como a la piedra filosofal 
de una arcana ciencia que resuelve, 
cuando la vida despierta,
todos los enigmas.



Horizonte de eventos

Deja de vestirte 
como lo hace la primavera
por favor.

Deja de oírte como un arrullo
deja de traer, en ti, el calor
deja los arroyos, las oleadas,
los salvajes murmullos que apenas escucho
y quiero escuchar y dedicarles 
más murmullos de atención 

Deja los sabores dulces
por favor.
Déjalos en casa, 
en los postres que preparas,
en el ocio de la tarde
en el sesgo de un día vacío 

Deja de llenar entrelíneas
y borra párrafos alternos.

Deja de llamarte como los testamentos
como las afirmaciones 
como lo que me calma
como lo que me acopla 
como lo que me falta 
como lo que me arropa




Valeriana

No vendrás con la noche
ni con los sueños...

Tu insomnio te hará tomar un té
valeriana seguramente 
y sin azúcar

Lo beberás en una taza 
o en un jarro colorido
que dejarás vacío en la tarja 
para un después,
otro momento

Te envolverás en una manta que pesa tanto 
como un gato o un conejo.
Una manta que aplastará tu cuerpo 
para imitar un abrazo, contra la cama 

Si todo sale bien, dormirás 
en un descanso que tus ojos
verbigracia de lo divino
agradecerán

Desconozco 
lo que pasará entre tus cabellos entonces 
y, en gran certeza, 
no lo sabré de tus labios, 
ni de tus letras, ni dibujos.
Ni de esos pequeños ademanes que haces
cuando te emociona decir 
que has tomado una decisión.

La almohada tampoco lo sabrá

No vendrás con palabras sabias 
con frases rebuscadas 
amables
afables 
de negación 
de: perdón, hoy no. No puedo.
Tal vez después.
Tal vez...

Ni con la noche
ni con los sueños 
ni con palabras sabias...

No vendrás... 

Descansa
Duerme bien



Aquí

Estás aquí y lo entiendes
yo no estoy
mas quisiera estarlo

Soy un envío
    ya no el mensajero

Llega tú a tu otro lado
al lado que te espera
    vacío de ti

Ve con la gracia que te ensalza
        ve
aquí quedo...
        hazme sonreír

Ve a donde apenas rozo tu memoria 
donde la mía será niebla 
y deja de estar aquí...

Aunque lo entiendes
me entiendes 
    y estás aquí 

Deja este cuerpo vacío de ti
y llena de ti 
otra historia 
otras páginas 
no temas vaciarme así 

Entre las olvidadas bendiciones
y al repaso de mis hojas
a este libro de vida le falta solo 
el vertiginoso miedo
                de saberte feliz






Se hace tarde

Nos vamos abandonando 
una palabra menos a cada mensaje;
la tinta menor
del mayor recuerdo 

No quiero irme 
        ¿Quieres tú alejarte?

Nos queremos sentados frente a frente
en un desayuno
dos platos con frutas
        café... pan...

De ese café que no es dulce en demasía
no te harta,
y está caliente, caliente sin quemar

No amarga la boca

De ese café 
que no se acaba nunca...
¿existe?

Miro el fondo de una taza imaginaria 
sostenida entre dedos cansados.
No quiero que se vacíe 

Nos queremos sin palabras 
¿quién las necesita?

No quiero alzar la mirada
¿debo? 
No estoy listo, 
                        nadie lo está,
para la ausencia



Ansias

Me recuerdas a las noches de mis ansias.
La cama rota, la noche húmeda. El abandono.
Las trabas de angustia.

Mismas ansias que devoran a un anciano
que mira impaciente y de frente a la muerte
y el holocausto de neuronas, mares de recuerdos
vueltos mares de vacío.

Me recuerdas a mí, fragmentos de mí.
Rescoldos del fuego mismo.

Me recuerdas a un rostro al cobijo de mi mano.
Mis manos, ambas,
marcadas de risa y vehementes nervios.
Premura y miedo; 
residuos de pasión y cobardía. 

Me recuerdas al candor de las flores en el jardín,
flores en solaz verano,
mordaz calor para mi intrínseco frío.
Intrínseco y prolífico de ansias
y escasos, muy escasos, encuentros.

Entre esas flores ocultabas el rostro
y te buscaba…
huías...
entretejiendo los ínfimos rumores que me gobiernan.

Y así, huyendo, levantabas el mismo polvo 
que abrazaba yo a distinto tiempo, 
quimera de tu cuerpo.
El estigma por nuestros tiempos.

No miento, sé que no podría.
Me recuerdas que la mentira me corre en la sonrisa
y fluye blanda en la mirada. 
Me delata,
como delata la noche al pensamiento,
y el aura de sentidos.
La noche que siento. La noche tuya,
semblante de único albedrío.

Me recuerdas a la estela de mis ansias
dónde sabes a mí, y te bendigo.
Mismas ansias que anegan a un niño por vivir.
Las mismas con que hoy te necesito.



Nota mental

La línea de tu cuello estaba al descubierto. 
Dedícale tu sangre agolpada a alguien más, 
eres el anhelo de alguien más 
eres el cuerpo de otro más.

A mi déjame el legajo de 'hubieras'
las minucias del respeto
lo correcto siempre, lo correcto para tanto
y cualquier efecto.

Destapa tus hombros y deja que los bese
no yo, no quiero. Quise.
Deja que los bese quien mantiene tu ego.
No debo saberlo.

A mi déjame la paz.
Déjame seguir.
Busco la finura entre mis 'hubieras'
lo patéticamente correcto 
y un tácito jamás.