Horizonte de eventos

Deja de vestirte 
como lo hace la primavera
por favor.

Deja de oírte como un arrullo
deja de traer, en ti, el calor
deja los arroyos, las oleadas,
los salvajes murmullos que apenas escucho
y quiero escuchar y dedicarles 
más murmullos de atención 

Deja los sabores dulces
por favor.
Déjalos en casa, 
en los postres que preparas,
en el ocio de la tarde
en el sesgo de un día vacío 

Deja de llenar entrelíneas
y borra párrafos alternos.

Deja de llamarte como los testamentos
como las afirmaciones 
como lo que me calma
como lo que me acopla 
como lo que me falta 
como lo que me arropa




Valeriana

No vendrás con la noche
ni con los sueños...

Tu insomnio te hará tomar un té
valeriana seguramente 
y sin azúcar

Lo beberás en una taza 
o en un jarro colorido
que dejarás vacío en la tarja 
para un después,
otro momento

Te envolverás en una manta que pesa tanto 
como un gato o un conejo.
Una manta que aplastará tu cuerpo 
para imitar un abrazo, contra la cama 

Si todo sale bien, dormirás 
en un descanso que tus ojos
verbigracia de lo divino
agradecerán

Desconozco 
lo que pasará entre tus cabellos entonces 
y, en gran certeza, 
no lo sabré de tus labios, 
ni de tus letras, ni dibujos.
Ni de esos pequeños ademanes que haces
cuando te emociona decir 
que has tomado una decisión.

La almohada tampoco lo sabrá

No vendrás con palabras sabias 
con frases rebuscadas 
amables
afables 
de negación 
de: perdón, hoy no. No puedo.
Tal vez después.
Tal vez...

Ni con la noche
ni con los sueños 
ni con palabras sabias...

No vendrás... 

Descansa
Duerme bien



Aquí

Estás aquí y lo entiendes
yo no estoy
mas quisiera estarlo

Soy un envío
    ya no el mensajero

Llega tú a tu otro lado
al lado que te espera
    vacío de ti

Ve con la gracia que te ensalza
        ve
aquí quedo...
        hazme sonreír

Ve a donde apenas rozo tu memoria 
donde la mía será niebla 
y deja de estar aquí...

Aunque lo entiendes
me entiendes 
    y estás aquí 

Deja este cuerpo vacío de ti
y llena de ti 
otra historia 
otras páginas 
no temas vaciarme así 

Entre las olvidadas bendiciones
y al repaso de mis hojas
a este libro de vida le falta solo 
el vertiginoso miedo
                de saberte feliz






Se hace tarde

Nos vamos abandonando 
una palabra menos a cada mensaje;
la tinta menor
del mayor recuerdo 

No quiero irme 
        ¿Quieres tú alejarte?

Nos queremos sentados frente a frente
en un desayuno
dos platos con frutas
        café... pan...

De ese café que no es dulce en demasía
no te harta,
y está caliente, caliente sin quemar

No amarga la boca

De ese café 
que no se acaba nunca...
¿existe?

Miro el fondo de una taza imaginaria 
sostenida entre dedos cansados.
No quiero que se vacíe 

Nos queremos sin palabras 
¿quién las necesita?

No quiero alzar la mirada
¿debo? 
No estoy listo, 
                        nadie lo está,
para la ausencia



Ansias

Me recuerdas a las noches de mis ansias.
La cama rota, la noche húmeda. El abandono.
Las trabas de angustia.

Mismas ansias que devoran a un anciano
que mira impaciente y de frente a la muerte
y el holocausto de neuronas, mares de recuerdos
vueltos mares de vacío.

Me recuerdas a mí, fragmentos de mí.
Rescoldos del fuego mismo.

Me recuerdas a un rostro al cobijo de mi mano.
Mis manos, ambas,
marcadas de risa y vehementes nervios.
Premura y miedo; 
residuos de pasión y cobardía. 

Me recuerdas al candor de las flores en el jardín,
flores en solaz verano,
mordaz calor para mi intrínseco frío.
Intrínseco y prolífico de ansias
y escasos, muy escasos, encuentros.

Entre esas flores ocultabas el rostro
y te buscaba…
huías...
entretejiendo los ínfimos rumores que me gobiernan.

Y así, huyendo, levantabas el mismo polvo 
que abrazaba yo a distinto tiempo, 
quimera de tu cuerpo.
El estigma por nuestros tiempos.

No miento, sé que no podría.
Me recuerdas que la mentira me corre en la sonrisa
y fluye blanda en la mirada. 
Me delata,
como delata la noche al pensamiento,
y el aura de sentidos.
La noche que siento. La noche tuya,
semblante de único albedrío.

Me recuerdas a la estela de mis ansias
dónde sabes a mí, y te bendigo.
Mismas ansias que anegan a un niño por vivir.
Las mismas con que hoy te necesito.



Nota mental

La línea de tu cuello estaba al descubierto. 
Dedícale tu sangre agolpada a alguien más, 
eres el anhelo de alguien más 
eres el cuerpo de otro más.

A mi déjame el legajo de 'hubieras'
las minucias del respeto
lo correcto siempre, lo correcto para tanto
y cualquier efecto.

Destapa tus hombros y deja que los bese
no yo, no quiero. Quise.
Deja que los bese quien mantiene tu ego.
No debo saberlo.

A mi déjame la paz.
Déjame seguir.
Busco la finura entre mis 'hubieras'
lo patéticamente correcto 
y un tácito jamás.



Herrumbre

Mírame, hecho e inconcluso,
es mi última visita
la herrumbre me abraza.

Mírame en sepia
y huele la humedad que me embarga.

Tú estás allí, mírame. 
Hazlo mientras pasas
mientras eres el rocío matutino 
una barca en mar verde
una barca sobre hierba sutil
tendiendo el gélido manto
de la mañana en curso.

Allí estoy yo, sombra,
sin color de ocaso
sin arrebol... mírame 
me oculto ya… 
tú naces.
 
Cantaría un romance
y en éste grabaría el nombre
con que navegas...
pero me voy
mi tiempo no basta.
La herrumbre 
-ya lo he dicho-
me abraza.



Un camino corto

¿Recorrerás conmigo el camino?
Tengo pasos que no se escuchan
y mis ojos guardan distancias que te miran
creciendo, huyendo, riendo. Mía.

Camina a mi lado, hay mucho espacio.
Suelo caminar detrás, expectante.
Ahora quiero sentir un brazo en mi brazo
o una mano en mi mano.
Un disturbio en el viento 
que se curve entre nosotros
al tiempo que nos respira.

Desprende conmigo el atavismo.
No somos los de antes,
los que de antaño nos miran.
Seamos nuestros.

¿Andarás conmigo sin la prisa que bordea?
Todo pasa rápido y yo me detengo.
Quiero diluir el odio y arrepentimiento 
en la trascendencia.
Quiero la certeza. Quiero llorar ausencias.
Hallar el júbilo al unir el pecho a otro pecho.
Quiero recostar mi existencia
inclinado hacia la tuya.

¿Caminarás conmigo bajo sol o lluvia? 
¿descalzos?
¿con guijarros sempiternos?
El camino es corto, muy corto. 
Camina conmigo.
Caminemos lento.



Nada

Seguía 
como hilo de agua en tierra libre
un camino que no existía. 
Le seguía en un espacio
llano, llano
como un cuerpo cuando eternamente descansa.

Al remover terrones
cavé surcos para plantar 
expectantes semillas, de calor 
de un trago de hambre,
hambre que grita y no ceja.

En la liviandad y fluidez
hui
sonrojado por la nada, por el juego.
Por la nada
y en entrecejo una virtud perdida. 

Llamo a esto lo que resta de vida
lo que resta en vida 
y lo que la vida resta.

Seguía el camino
que a nada lleva.
Y lo es todo, como el hilo de agua,
lo es todo a su paso
dando más esperanza 
a una ajada tierra.

Bebe de mi
camino ignoto.
No soy nada 
y en la nada me pierdo.
Sin nada me disipo.



Ventana

Mira que somos como esas dos gotas
que corren bajando una ventana
en una tarde de lluvia veraniega.

Somos el resultado de transiciones
cambios milenarios (lo repetitivo) 
calor, humedad, gravedad, presión…

Mira que a veces te persigo y otras 
tú me sigues… y empujas y alientas
y me llamas y germinas y terminas
y me arrastras.

Mira que no sabría hacer sin ti
ni ser sin ti.
Y eso no lo sé 
hasta que te vuelvo a hallar
en una tarde de lluvia veraniega 
bajando conmigo una ventana
devorándonos la vida
y la eternidad
a través de un cristal.






Solo sé esperar

Te espero bajo un árbol, 
no cualquier árbol.

Te espero cantando coplas
que nadie escuchará. 

No sé hacer más.
Encimo piedras y las equilibro.
Yo solo sé esperar.

Te espero en el risco.
Mi risco.
Y en la tentación de abandonar.

No cualquiera canta mientras te observa. 
Yo te canto.
Te canto libre.
Te dejo escapar.